Robbie Williams paga sus deudas con la década de los noventa en el ámbito del britpop: nostalgia, sonidos de guitarra y un récord histórico.
Hay cuentas que solo el tiempo puede resolver. A mediados de los años noventa, cuando Robbie Williams dejó atrás a Take That, la música británica era dominada por guitarra, actitud obrera y canciones que se cantaban en estadios: era la época del britpop. Robbie estuvo en ese mundo, pero como alguien que no encajaba del todo en el pop y deseaba la autenticidad del rock. Treinta años después, el cantante de Angels se asegura su lugar en esa escena con Britpop, un álbum que es una forma de afirmar su identidad y un gesto de cariño hacia los sonidos que marcaron su juventud.
En el ámbito comercial, la empresa fue un éxito. Britpop se convirtió en el decimosexto álbum número uno de Robbie en las listas británicas, lo que lo colocó por encima de la marca histórica de The Beatles. Sin embargo, en el ámbito de la crítica, el discurso ha sido más dividido y con matices. Mientras medios como The Independent alaban la entrega, describiéndola como un viaje agradable y lleno de buenos riffs y un carisma vocal intacto, otros, como Rolling Stone en Español, destacan la crudeza de esta oda ruidosa de guitarra.
Lejos de los debates, lo más interesante del álbum es cómo Robbie Williams, con la producción de su socio creativo Guy Chambers, convierte sus obsesiones, sus luchas y sus recuerdos en una experiencia sonora de diez temas y un epílogo orquestal.
El viaje comienza sin rodeos con Rocket, un tema de rock pesado impulsado por la guitarra de Tony Iommi, de Black Sabbath. Con distorsión y electricidad, Robbie canta sobre la alegría de seguir en pie tras haber estado cerca del abismo. Esta mirada al pasado continúa en Spies, un post-britpop con coros épicos que recuerdan al primer Coldplay, donde la letra usa la paranoia y el espionaje como metáfora del acoso y la pérdida de privacidad que sufrió en sus años más intensos.
La sátira aparece pronto con Pretty Face, una canción de pop directo con un coro pegajoso que se burla de la obsesión por la juventud eterna, las apariencias en redes sociales y la frivolidad del estrellato. En una dirección más combativa, Bite Your Tongue combina ritmos de rap con guitarras que evocan a The Strokes y Oasis, y allí Robbie toma una postura inusual al hablar de la cultura de la cancelación y la autocensura.
El carisma más desvergonzado de Robbie aparece en Cocky, un tema de glam rock donde revive al “chico malo” del pop inglés, riendo con cinismo de su propio ego. Luego llega All My Life, una balada con guitarra que homenajea la grandilocuencia de Oasis. Con un estribillo de clara influencia Liam Gallagher, el tema se convierte en una confesión sincera sobre la resiliencia que atravesó el cantante.
Uno de los momentos más personales del álbum es Human, una balada electrónica con la participación vocal de Jesse & Joy y la ayuda de Chris Martin en teclados y guitarra. Es un momento de vulnerabilidad donde Robbie habla de sus heridas, sus adicciones y sus debilidades. La ironía regresa con Morrissey, una canción de pop rítmico que recupera la energía de su etapa en Rudebox, hablando del fanatismo y el acoso. La genialidad radica en que Gary Barlow colabora en el estudio, cerrando con humor la vieja rivalidad entre ambos tras la separación de Take That.
Cerca del final, You es un pop clásico y brillante, una canción sobre redención a través del amor. El contraste llega con It's OK Until The Drugs Stop Working, un tema de bubblegum pop que esconde una reflexión dura sobre el control y la resaca emocional tras la euforia. Para cerrar, Pocket Rocket retoma la melodía de la canción inicial y la convierte en una suite orquestal solemne. El álbum es una celebración de haber sobrevivido a su propio mito, sin pedir disculpas por mirar hacia atrás.
Recordemos que el cantante, brindará un concierto el próximo 7 y 8 de octubre, en el Palacio de los deportes. Será una velada especial en la que podremos escuchar y deleitarnos con sus últimas canciones.
Recordemos que el cantante, brindará un concierto el próximo 7 y 8 de octubre, en el Palacio de los deportes. Será una velada especial en la que podremos escuchar y deleitarnos con sus últimas canciones.

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