Un mundial esperado por millones de fanaticos de futbol ha reflejado el otro de la moneda, un país envuelto en problemas sociales y que el deporte ha sido acaparado por la clase privilegiada. Conoce todos los detalles:
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| Imagen Vía: Tlachinollan | ProtoplasmaKid | |
Lo que parecía ser un evento de alegría y entusiasmo para los millones de fanáticos del deporte solo ha dejado descubierta la incapacidad de las autoridades al responder por problemáticas sociales que afectan a gran parte de los mexicanos; además, ha sido adquirido por la clase privilegiada y han dejado a un lado a aficionados que esperaron décadas el regreso del Mundial en el país.
El futbol es conocido por ser la identidad de la clase trabajadora, pues nació entre las calles y suburbios. Desde pequeños, muchos han encontrado en este deporte una forma de identidad y esperan entusiastamente la hora para ver a su equipo favorito, también simboliza un momento para compartir junto a la familia.
El Mundial 2026 esperaba reunir a millones de personas de todo el mundo, más aún cuando se supo que México sería uno de los países anfitriones para la gran fiesta, lo cual resultó una gran noticia para los mexicanos; sin embargo, esto no ha resultado de la mejor manera. A poco tiempo de celebrarse, la ciudad se ha vuelto el principal espectador de diferentes movilizaciones por parte de distintos colectivos que tienen un objetivo en común: Ser escuchados.
Marchas que buscar ser la voz de una sociedad silenciada
Desde la CNTE exigiendo la abrogación de la Ley del ISSSTE para volver al sistema tradicional y garantizar a los maestros una jubilación digna, hasta las protestas por parte del colectivo de Madres Buscadoras que piden a las autoridades la búsqueda de sus familiares, han mostrado una realidad que muchas veces preferimos hacer caso omiso. Distintas organizaciones han expresado su molestia ante el gobierno de Claudia Sheinbaum por la falta de apoyo, además de la priorización al futbol en lugar de centrarse en apoyar a las víctimas.
La molestia y frustración escalaron al grado de que se han convocado diferentes acciones y marchas antimundialistas a lo largo de los días. Además de los ya mencionados, organizaciones conformadas por estudiantes, contingentes en favor de la lucha por Palestina, entre otros, planean establecer diferentes mitines.
Espacios públicos arreglados para el extranjero
Por otra parte, el enojo no solo viene por parte de dichos colectivos, sino también de la sociedad en general, que ve cómo el gobierno prioriza a los extranjeros antes que al propio pueblo. Uno de los principales problemas que empezó en la ciudad fue el arreglo del Metro de la CDMX, un medio que transporta a más de 3 millones de personas diariamente.
Aunque muchos pensaban que el arreglo sería en beneficio del propio usuario, esto en realidad solo ha ocasionado caos. El esfuerzo por mantener al metro funcional ocasionó el cierre de la línea 2 y diferentes estaciones, provocando que los ciudadanos se hagan más tiempo para viajar a sus empleos, escuelas, casas, etc.
El clima tampoco ha ayudado, pues las lluvias y la fuerte ola de calor que sacudió hace unas semanas al área metropolitana aumentan el estrés y el cansancio de los usuarios.
El mundial en casa, pero no estamos invitados
El costo excesivo de boletos fue uno de los principales problemas para el fanático de futbol, tan solo los precios oficiales oscilaban entre los $8000 y los $14,000. Debido a la demanda y la poca regulación para su venta, diferentes plataformas de reventa llegaron a vender los boletos hasta casi el millón de pesos.
La molestia no solo quedo ahí; la implementación de la "Última Milla", organizada por operativos de seguridad para evitar el paso de personas sin boleto cerca de alguna sede mundialista, terminó aumentando el descontento de muchos. Esta medida disminuye el acceso de aficionados que esperaron años por la fiebre mundialista y refleja lo inaccesible que se ha convertido el futbol.
El costo excesivo no solo se queda al momento de ingresar a cualquier estadio, verlo desde la comodidad del hogar se convirtió en un lujo para muchos. Para poder ver los 104 partidos del Mundial, se tendrá que pagar por paquetes de streaming que rozan hasta los $900 y muy pocos encuentros serán transmitidos en TV abierta.
En palabras de muchos, han comentado lo triste que se ha convertido el futbol porque ahora es utilizado como una forma de exclusión social y un espejo para la comodidad del resto de países.


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