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Pulp, la Banda fundadora del Britpop

 

Pulp es considerada una de las 4 bandas fundamentales del Britpop, junto a Oasis, Blur y Suedes


A mediados de los años 90, el Reino Unido estaba obsesionado consigo mismo. ste fenómeno, reconocido globalmente bajo el lema Cool Britannia, dominó por completo el panorama de la moda, los medios impresos y las listas de éxitos musicales. El pilar fundamental de esta corriente fue el Britpop, un estilo que lograba fusionar la herencia sonora de las guitarras de los años 60, con influencias directas de referentes como The Kinks y The Beatles. El britpop se regía bajo una premisa que resaltaba la identidad obrera, y un marcado orgullo nacional.

Mucho antes de que Blur y Oasis compitieran por ver quién dominaba las listas de ventas una banda originaria de Sheffield sobresalió y creó su propia estética. Su nombre era Pulp, y ellos no venían a celebrar la fiesta, venían a retratar otra parte de Sheffield, una donde la gente común era retratada y comprendida como nadie lo había hecho antes.

El origen

Para entender a Pulp hay que entender la resiliencia. A diferencia de sus contemporáneos, que alcanzaron el estrellato casi al primer intento, la banda liderada por Jarvis Cocker tuvo un despegue un poco más lento.


Fundada en Sheffield en 1978 bajo el nombre original de Arabacus Pulp, la agrupación nació en una ciudad industrial golpeada por el desempleo y las políticas de Margaret Thatcher. Durante los años 80 y principios de los 90, Pulp sobrevivió a constantes cambios de alineación, la indiferencia de las disqueras y una pobreza extrema que llevó a Cocker a mudarse a Londres para estudiar cine en Central Saint Martins, casi dando por muerto el proyecto. Más tarde acortaron el nombre a solo Pulp, el cual encajó a la perfección con la identidad del grupo. La palabra pulp también hace referencia a la "literatura pulp" (revistas y novelas, de consumo masivo y tramas melodramáticas), un estilo suburbano, mundano y un tanto decadente que Jarvis Cocker retrató magistralmente en las letras de la banda


Discos tempranos como It (1983), Freaks (1987) o el oscuro Separations (1992) muestran a una banda experimentando entre el folk melancólico, el post-punk y la música disco de sintetizadores. No obstante, ese prolongado periodo de gestación en la sombra les otorgó una ventaja sobre Blur u Oasis: una madurez narrativa y una visión inigualable acerca del fracaso.


Jarvis Cocker, el frontman de Pulp

La recompensa llegó en 1994 con His 'n' Hers, pero la consagración definitiva ocurrió en 1995 con el lanzamiento de su obra maestra: Different Class.


A pesar de que el Britpop comercial solía inclinarse hacia el escapismo, este álbum optó por una dirección opuesta al diseccionar la realidad británica. Jarvis Cocker se consolidó como un observador agudo de la vida diaria, actuando como un cronista que exploraba temas como los encuentros en moteles, la decepción sexual, las veladas desalentadoras en clubes de suburbio y, por encima de todo, la insalvable brecha de clases.


El corazón de este legado es, sin duda, "Common People". Más que un himno pop, el tema es una sátira sociológica feroz contra el "turismo de clase": la historia de una chica rica de Grecia que estudia en Londres y quiere "vivir como la gente común" porque le parece divertido, ignorando que la pobreza real no es una opción estética, sino un callejón sin salida.


La euforia duró poco. En 1998, cansados de la fama y sumergidos en las crisis personales de la era post-rave, Pulp lanzó This Is Hardcore. El disco es una obra maestra de pop denso, oscuro y claustrofóbico que funcionó como el acta de defunción oficial del Britpop. Tras We Love Life (2001), la banda entró en un largo hiato.


Hoy, la influencia de Pulp se mide en la genética de proyectos que van desde Arctic Monkeys (también originarios de Sheffield y herederos de Pulp) hasta la crudeza lírica de Fontaines D.C.


Pulp sobrevivió al Britpop porque sus canciones no dependían de una moda nacionalista. Treinta años después, el cinismo elegante de Jarvis Cocker, los sintetizadores dramáticos y esos himnos dedicados a los inadaptados sociales siguen sonando frescos. Demostraron que, en la música, los últimos en llegar a la fiesta suelen ser los que mejor la describen.



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