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| Imagen via Instagram: @deftones |
Para entender el fenómeno que aterrizará este 29 de marzo en el Palacio de los Deportes, es necesario retroceder casi cuatro décadas, hasta los suburbios de Sacramento, California. Antes de convertirse en una de las agrupaciones más influyentes del metal alternativo, Deftones comenzó como el proyecto musical entre amigos en una ciudad que, durante la década de los ochenta, empezaba a desarrollar una escena alternativa marcada por la influencia del punk, el metal y el rock independiente.
La historia del grupo se remonta a 1988, cuando Stephen Carpenter, Chino Moreno y Abe Cunningham coincidieron en la preparatoria. Tras sufrir un accidente en el que Carpenter fue atropellado por un automóvil mientras patinaba, decidió practicar con la guitarra mientras se recuperaba y, una vez rehabilitado, utilizó el dinero que recibió como indemnización legal para comprar su primer equipo musical: amplificadores, guitarras y algunos instrumentos básicos con los que empezaría a ensayar en el garaje de su casa.
A diferencia de otras bandas de la época que se mantenían dentro de un solo nicho musical, Deftones se nutrió de influencias muy distintas. Mientras Carpenter se inclinaba por el metal pesado de Anthrax y Metallica, Chino Moreno aportaba una sensibilidad diferente, influenciada por el new wave de The Cure, la oscuridad electrónica de Depeche Mode y la energía del rap neoyorquino. La mezcla de estos estilos permitió que la banda transitara con naturalidad entre momentos de calma y estallidos de intensidad sonora.
Uno de los aspectos más curiosos del origen del grupo es el significado de su nombre. El término Deftones fue creado por Stephen Carpenter como una especie de declaración estética y, al mismo tiempo, como un guiño a sus raíces musicales. El nombre surge de la combinación de “Def”, una palabra tomada de la jerga del hip-hop de los años ochenta y popularizada por sellos como Def Jam, que se utilizaba para describir algo auténtico o impresionante, y “Tones”, un sufijo inspirado en los nombres de varias bandas de rock y doo-wop de los años cincuenta y sesenta, como Dick Dale and his Del-Tones o The Cleftones.
Durante sus primeros años, entre 1988 y 1993, la banda se dedicó a pulir su propuesta dentro del circuito local de California. Tocaban con frecuencia en pequeños clubes y escenarios independientes, compartiendo cartel con otros proyectos emergentes de la región, entre ellos Korn. Esa cercanía llevó a que en algunos momentos se les asociara con el movimiento nu-metal, aunque su propuesta siempre se mantuvo distinta.
La diferencia se hizo evidente con el lanzamiento de su primer álbum, Adrenaline (1995), un disco que mostró una combinación de intensidad, experimentación y sensibilidad melódica poco común dentro del metal de la época. A partir de ese momento, el grupo comenzó a ganar reconocimiento fuera de su escena local y a consolidarse dentro del circuito internacional.
Hoy, con la llegada de su décimo álbum, Private Music, Deftones demuestra que sigue siendo un referente dentro del rock alternativo contemporáneo. El sold out con el que llegará a la Ciudad de México confirma que, décadas después de aquellos ensayos en un garaje de Sacramento, su música continúa conectando con nuevas generaciones.


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