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DEL HASHTAG AL ZÓCALO: El activismo viral que redefine la forma de protesta en México

 Durante el 2025, hemos visto en redes sociales movimientos sociales organizados por jóvenes entre 16 y 28 años alrededor del mundo. En países como Nepal, Indonesia, Filipinas, Tailandia, Birmania y varios países latinoamericanos, los jóvenes han impulsado protestas en contra de las desigualdades e injusticias que viven y que han heredado, donde todas terminan exigiendo lo mismo: respeto a los derechos humanos. Explícitamente no se indica así, pero exigencias en temas como inseguridad, crisis políticas, dictaduras o militarización se hacen con el fin de que se respete a los ciudadanos, se respete al pueblo.

México no ha sido un país que se excluya de esto; sus jóvenes han despertado. Este año en específico, en redes sociales y medios de comunicación, se ha criticado a la presidenta en curso, Claudia Sheinbaum, por todos los temas anteriores que mencionábamos. No se han presentado propuestas o resultados reales para abordar soluciones a estos temas, así como una notable evasión de temas, responsabilidad y cinismo. También se percibe incongruencia de datos en las respuestas que nos presenta el gobierno y diversos funcionarios con cargos públicos. Temas como la censura a la libertad de expresión, el reciente caso de injusticia de Carlos Manzo, la situación del narcotráfico en el país, el huachicol fiscal, la inflación, la reducción de presupuesto en el sector salud, recientes reformas de leyes, temas laborales como la aprobación de las 40 horas, y la fuerte presencia militar, son situaciones que nos afectan a todos, que afectan al país, pero no son abordadas, no se nos da respuesta, lo que provoca un hartazgo en esta juventud. “Nos dijeron que éramos el futuro, pero ya somos el presente.”

Foto cortesía de @ferhzu_

Aunque la responsabilidad no sea enteramente de la presidenta, ya que hay temas que vienen de sexenios pasados y no todo depende de ella (pues el manejo del país se lleva a cabo en conjunto con los tres poderes de Estado), la realidad es que ella es la cara del Estado. La manera en cómo ha manejado las situaciones, la postura cínica y evasiva que ha presentado ante las mañaneras es lo que genera más molestia que empatía.

Estos movimientos sociales de los que hablábamos al inicio, generados por jóvenes pertenecientes a la Generación Z, han convocado y organizado estas manifestaciones de manera física y digital, lo que nos ha permitido observar una nueva manera de protesta. Esta no es una manifestación tradicional; es el primer gran experimento en México de Flashmob político, donde el Hashtag fue la bala de salida y el Zócalo fue la meta de una generación de jóvenes hartos.

Durante semanas recientes, una cuenta en "X" (antes Twitter) llamada @generacionz_mx fue el foco de atención, tanto por medios como por redes sociales, por su invitación a una marcha pacífica este 15 de noviembre en Ciudad de México, con destino a Palacio Nacional, con la intención de manifestar sus inconformidades ante las injusticias antes mencionadas.

Foto cortesía de @ferhzu_

A la marcha se le hizo la invitación al pueblo mexicano, independientemente de la edad. Al final, esta es una lucha colectiva, este es el país de todos; por lo tanto, aquí todos vivimos las consecuencias de soluciones y estrategias con resultados ineficaces, ineficientes y/o inexistentes. Por lo tanto, pudimos ver la integración de transportistas, agricultores, personas que exigían justicia para Carlos Manzo, así como familiares de desaparecidos, los 43 de Ayotzinapa; estudiantes, personal del sector salud, entre más personas de diferentes colectivos. Pero todos con el mismo fin: luchar y alzar la voz por un México mejor para todos.

Entre que si fue apartidista, financiado por políticos o empresarios, o cualquier anomalía que pareciese que tuviera más intereses personales para cierto sector. La realidad es esta: En México sí sufrimos de inseguridad, de corrupción, de reformas políticas que terminan afectando de manera indirecta a los ciudadanos, de una militarización que se encarga de seguridad pública, construcción de obras y responsabilidades que no debería tener para evitar la hiperconcentración de poder; de funcionarios públicos incapacitados e ineficientes para el manejo de su puesto, y de una aproximación de crisis económica y laboral inmensa.

Lo que me parece asombroso es que, a pesar de que, por ejemplo, físicamente yo, así como miles de mexicanos con la misma impotencia social, no pudimos asistir a la marcha, nos manifestamos así: de manera digital. Ya sea un reposteo, un comentario, colocar un hashtag, dar like, informar a nuestros seguidores y amigos sobre el tema, etc., la realidad es que estamos siendo presentes, estamos uniéndonos para hablar por el pueblo y decirle al Estado: óyenos, aquí estamos. Es nuestra manera irónica de hacer un ruido silencioso, que incomoda, que mueve a Palacio Nacional, a nuestros funcionarios públicos y a toda esta gente en cuyas manos macroeconómica, social y políticamente estamos.

Foto cortesía de @ferhzu_

La Generación Z ha demostrado que puede organizarse en un fin de semana. La pregunta, entonces, es si la clase política, con sus estructuras lentas y obsoletas, podrá responder con la misma velocidad a un reclamo que se propaga como la pólvora, o si necesitamos esperar a que vayamos a mitad de sexenio para ver si quizá puedan tener una solución, una estrategia, una respuesta a todos los baches intangibles que sufre el país y verlo colapsado mientras caemos junto a él. Del hashtag al Zócalo, el mensaje es claro: la cuenta regresiva del hartazgo se ha activado, y la indiferencia ya no es una opción viable. Por lo mientras, seguiremos aquí hablando, marchando, publicando y compartiendo.

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