El fichaje llegó en medio de mucha incertidumbre, pues venía procedente de Querétaro, y por esto diversos medios cuestionaban si su rendimiento sería suficiente para un club con la exigencia de Cruz Azul. Sin embargo, su respuesta no fue con palabras, sino que respondió en la cancha, marcando la diferencia, contribuyendo con goles importantes en las fases regulares y con una participación determinante en liguillas, además de adoptar un rol de liderazgo dentro del vestidor.
Sepúlveda, sin pensarlo, representó el perfil que Cruz Azul necesitaba en la parte alta de su alineación y rápidamente dejó de ser un refuerzo cuestionado para convertirse en referente ofensivo por los siguientes dos años, donde se le mostró un respaldo mayor por parte de los aficionados.
En estos años disputó partidos que marcaron su consolidación: clásicos, partidos de liguilla o encuentros de fase regular en los que parecían perdidos, fueron los que le ayudaron a hacerse de un peso importante en el club y que, además, lo llevaron hasta ser convocado en la selección nacional mexicana y ser considerado para el mundial de 2026.
De cara al futuro, el reto está en mantener el nivel competitivo que ha mostrado hasta ahora y responder en los momentos clave; a su vez, esto influye en su permanencia en el club y dependerá de la visión de la directiva, pero es una realidad que su aporte hasta ahora lo ha colocado en un sitio importante al interior de la plantilla.
La historia de Ángel Sepúlveda es el claro ejemplo de que un fichaje mediático no siempre marcan la diferencia, el trabajo, la constancia y goles del mexicano ha escrito un capitulo inesperado en la Máquina y se espera que se escriban capítulos de mayor envergadura con la camiseta celeste.




0 Comentarios